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Historia del agua mineral |
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En este mundo de stress y horarios apretados, las buenas costumbres pueden resultar muy saludables. Sobre todo si tomamos en cuenta que muchas veces solemos olvidar el delicado mecanismo de nuestro organismo.
Una buena hidratación es una de esas prácticas sanas de la vida moderna, aunque no sea un hábito de todos.
Claro que conseguir una botella agua mineral en cualquier esquina no es algo que haya sucesido siempre. En menos de tres décadas, la idea de pagar más por algo que obtenemos en nuestras casas a menor costo y en cualquier momento, pasó de ser inconcebible a ser una costumbre habitual. Así, el agua mineral, ocupa el segundo lugar en ventas en el mercado de las bebidas no alcohólicas.
Pero no sólo una moda; llevar una botella de agua mineral es también símbolo de una vida sana y de una preocupación mayor por nuestra salud y nuestro bienestar. Deportistas, modelos, empresarios, amas de casa, muchachas preocupadas por su figura, abuelos y un número creciente de personas utilizan el agua mineral como fuente de innumerables beneficios y como una forma fácil y segura de hidratarse.
¿Quién no ha visto los grandes grupos de turistas que además de la cámara, la gorra y las gafas, llevan una botella como parte de la indumentaria?. Gracias a ello, regulan la temperatura del cuerpo al transpirar, no se exponen a los trastornos estomacales vinculados al país que visitan, y evitan la pérdida de líquido relacionada a los viajes aéreos.
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